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Compartir; Cuestión de Mentalidad

01 Mar



La idea de compartir no se refiere única y exclusivamente a los bienes materiales que poseemos. La idea puede y debe ir mas allá. 


Podemos comenzar por compartir algo que se conoce en Inteligencia Emocional y en PNL (Programación Neuro-lingüistica) como “escucha activa”. No tenemos una idea de la potencia de esa herramienta, simple, sencilla y que solo requiere de nosotros, amor, tiempo, disposición y por supuesto ser honestos y sinceros. No podemos olvidar la discreción, es fundamental puesto que alguien nos ha contado algo íntimo, delicado y que para él es vital.


También es una labor muy humana el poder brindar algo de nuestro tiempo libre a visitar personas que por su estado de salud y/o condición actual se encuentran en estado de soledad e incluso abandono. No nos va a dejar sin vida personal el ofrecer 30 minutos de nuestra vida quizás una vez por semana a personas que pueden alegrarse mucho de vernos en esos instantes.


Existe un gran poder en la Luz que emana a nuestro alrededor cuando simplemente llevamos a cabo una acción desinteresada de cariño con alguien. No solo llevamos Luz a las personas que ayudamos, sino que también los que simplemente ven de lejos la acción reciben energía positiva del echo.


Hace tan solo cuestión de días, regresábamos a casa después de haber llevado a mis dos hijos pequeños a un paseo en un parque de la ciudad que a ellos particularmente les encanta. La verdad no esta nada cerca de la casa por lo que cada vez que vamos a él, debemos recurrir al coche. Al regreso del parque, sobre las 7 de la tarde, llegamos a una intersección donde se encontraba un señor de apariencia muy mayor pidiendo que lo llevasen. No tenia precisamente un cartel con el nombre del destino tal como vemos en las películas, pero su apariencia cansada y hambrienta no parecía ser algo inventado o malintencionado. 


Nosotros íbamos a comprar unos helados a los niños y regresar a casa, pero al ver la imagen del señor en esas condiciones en el espejo retrovisor, le toque la pierna a mi esposa y ella me dijo, sin siquiera dejarme hablar: da la vuelta y lo recogemos. Eso me lleno de alegría y lo hicimos.


El señor había salido del hospital de la ciudad al cual había llegado en horas de la mañana caminando desde su pueblo que esta a 24 Kms. Aun tenia puesta una de esas pulseras de identificación de las que suelen tener los pacientes en el hospital. Al señor le cambio la cara al vernos detener el coche y llamarlo. Sin pensarlo el hombre se montó con nosotros y nos dijo que iba a su casa en Fernan Nuñez. No podíamos creer que una persona de esa edad estuviese allí solicitando que alguien lo llevase y además a un lugar lejano, fuera de la misma ciudad. 


Desde que ingresó en nuestro coche, comenzó a hablar sin parar, emocionado porque decía que desde la 1 de la tarde estaba allí y nadie le hacia caso, se había quedado sin dinero para regresar a su pueblo y llevaba los medicamentos y el informe que le habían entregado en el hospital. Debido a ello, mi esposa le pidió ver los documentos y en ellos encontró que desde el hospital habían intentado comunicarse con varios de sus familiares para que fuesen a recogerlo, pero nadie estaba disponible. Por lo tanto el señor cansado de esperar en el hospital, se lanzo a la calle e incluso nos contaba que si no encontraba nadie que lo llevase, estaba dispuesto a caminar por la carretera de regreso a su casa.


Tome la vía a su casa y recorrimos los 24 Kms., al llegar a su casa, no había nadie, sin embargo el señor contaba con las llaves de ésta y nos invito a verla. Entramos para dejarlo tranquilo y saber que estaría bien. Aun así, mi esposa llamó a varios de los números de teléfono que se encontraban en la ficha médica contactando con uno de ellos e indicándole que el señor estaba en casa y se encontraba bien.


En el camino, el señor nos había comentado que llamo a varios familiares y ninguno quiso recogerlo en el hospital. Mi hija con tan solo 8 años, escucho a mi esposa y a mi cuando comentamos este detalle de regreso a casa y en su mente analizó algo impresionante, dijo; “Papá, será que ese señor no se comporta bien con su familia y por eso no lo han ido a buscar?“. Como adulto, se perfectamente que esa posibilidad podía ser cierta, pero como padre y con la mentalidad que deseo para mis hijos, le contesté; “Cielo, lo importante está en la acción que nosotros hagamos por la persona, sin importar lo que pase en su familia, seguramente el señor se siente ahora mejor en su casa“, afortunadamente mi hija lo vio mejor e incluso continuo con la conversación en torno a la alegría del señor porque lo encontramos y lo llevamos de vuelta.


No solo es compartir, sino la mentalidad tanto del que comparte como del que recibe. Es impresionante que el Ego nos dañe la facultad de ser Humanos al 100%.


“El que se aprovecha de los resultados de la acción de los demás sin dar nada a cambio se comporta como un ladrón”
Bhagavad Guita


Saludos;
Jesús Grande
E-mail:  jmanuel.grande@gmail.com



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